sábado, 23 de abril de 2011

¿Cuál es el sufrimiento que sí podemos eliminar?

En la India, el Buda habló de “dukkha” en idioma maghadi hace veinticinco siglos; en Sri Lanka, la misma palabra fue transcrita a hojas de palma en lenguaje pali cuatro siglos después. “Dukkha” vino a traducirse a idiomas europeos hace apenas unos ciento cincuenta años y entonces se convirtió, con tantos defensores como detractores, en el sufrimiento del budismo occidental.

Entre los labios del Buda y esta nota se han atravesado, además de dos milenios y medio, unos cuantos diccionarios, formales (los más recientes) o solo en la cabeza de los traductores (los más antiguos). Según Jorge Luis Borges, “los diccionarios son repertorios artificiosos, muy posteriores a las lenguas que ordenan. El danés que articulaba el nombre de Thor o el sajón que articulaba el nombre de Thunor no sabía si esas palabras significaban el dios del trueno o el estrépito que sucede al relámpago”. ¿Qué quiso decir entonces el Buda con “dukkha”? ¿Cuál sufrimiento? ¿Sus causas de afuera? ¿Sus consecuencias adentro? Como resulta difícil contradecir a Borges y evitando terciar en polémicas, para proveer alguna luz sobre el vocablo prefiero acudir a tres metáforas de fuentes budistas. Vamos con la primera.

El Buda consideraba que en el mundo hay gente de mente ecuánime (los que han seguido las enseñanzas del Sabio) y gente de mente condicionada (aquellos que sólo viven desde su ego). Unos y otros enfrentan por igual adversidades y contratiempos pero sus reacciones son bien diferentes. Dijo el Buda:

“Los condicionados, cuando tropiezan con alguna desgracia, experimentan pena y dolor, como es natural e inevitable, y después se afligen, se lamentan y se obsesionan con la tragedia que les ha golpeado. Su reacción es como si inicialmente se les clavara una flecha corporal seguida luego por otra flecha mental; esta segunda flecha, más duradera y punzante, termina haciéndoles esclavos del sufrimiento. Los ecuánimes, por su parte, también sienten la pena y el dolor de las desgracias pero, sin afligirse ni lamentarse, pasan de largo por ellas. Ellos también sienten el dolor y la pena de la primera flecha y corrigen las cosas que sean remediables. A diferencia de los condicionados, la segunda flecha no hace blanco en ellos y los ecuánimes nunca se convierten en esclavos del sufrimiento”.

Esta segunda flecha —la que no se clava en los ecuánimes— describe el sufrimiento que el Buda se propone acabar. La segunda flecha incluye todas las insatisfacciones humanas, desde las preocupaciones imaginarias y los bajones de ánimo hasta las amarguras más intensas y dañinas. Ajaan Maha Bua, un monje budista tailandés, lo expresa bellamente en nuestra segunda metáfora: “Sufrimiento es todo lo que nos arruga el corazón”. La opresión que nos ponen las cosas “arrugadoras” determina la intensidad de nuestro sufrimiento.

Hay segundas flechas que parecen carecer de primer dardo o lo tienen escondido. De aquí surge la tercera metáfora cuyo origen se pierde en el tiempo: “En su peregrinación dos monjes Zen llegan a algún sitio empantanado donde una bella joven no se atreve a cruzar por no ensuciar su traje de seda. El monje mayor, sin pensarlo dos veces, levanta a la mujer en sus brazos y la baja tan pronto alcanzan la otra orilla. Tras varias horas de caminar sin pronunciar palabra alguna, el monje más joven rompe su silencio: ‘¿Cómo se atrevió usted a tocar a esa mujer tan hermosa?’ ‘Yo la solté tan pronto crucé el pantano’, respondió el veterano monje. “Usted todavía la lleva cargada’”.

La segunda flecha que nos pincha, el apremio que nos arruga el corazón y la carga que no logramos soltar son el sufrimiento del budismo. Si la palabra “sufrimiento” no la encontramos suficientemente descriptiva de los estados mentales allí asociados pues utilicemos entonces… “dukkha”. Su denominación es secundaria, diría Borges; su eliminación es lo verdaderamente importante, diría el Buda.


Gustavo Estrada
Autor de Hacia el Buda desde el occidente

6 comentarios:

Javeir Perez dijo...

Interesante descripcion de dukkha. Buda y Jesus usaron ambos muchas parabolas.

Peter J Pachón Bermúdez dijo...

LOS 5 DES Y EL SUFRIMIENTO

...Un día cualquira el diablo se acercó a Dios y le increpó la ventaja que tenía sobre la salvación de las almas del sufrimiento y la destrucción. Ya que por Ser Creador todo lo podía y que él, un pobre diablo solo contaba con una sola cajita de herramientas..."Los 5 DES"

A lo cual Dios aceptó el reto, permitiendole usar sus 5 DES.

Quien sucumbira sufriría toda una eternidad y si comprendía las adversidad, la salvación de su conciencia o "alma" del circulo inercial del sufrimiento.

Así las cosas, las personas con sus almas se tropiezan con el primer DES. el "Desconocimiento",

Y si no "ven cuando deben ver" y vulven una y otra vez a tropezarse.

Entra en juego el segundo DES, el "Desconcierto"...estas personas persisten en buscar donde no está la piedra de sus tropiezos y caidas. buscan otras causas, que fue por esto o aqullo, alguien siempre tiene la culpa por otro lado.

Y al persistir en no "ver", por su cultura y estilo de vida, vuelve y tropieza con el tercer DES. la "DESESPERANZA".

...Pregunta y pregunta inclusive cuestiona a Dios por qué ese su destino desgraciado.

...Ya se encuentra casi en el punto de no retorno, entr el "Desquiciamiento" y a un pasito de cualquiera de las formas de auto "Destrucción.

Suicidio inmediato o a cuenta gotas bajo cualquier forma de laberinto infernal que escoja.

Así las cosas, mientras no se tenga conciencia, percepción directa y real de la relativa impermanencia de las cosas...el únivo camino seguro, las cartas estan echadas y la partida está ganada por el diablo.

Peter J.Pachón Bermúdez
ppb_1941@hotmail.com

Gustavo Parra dijo...

Me parece buenísimo ese artículo. Nunca antes me había encontrado con una aclaración tan bien lograda de lo que significa el sufrimiento para los budistas. Sólo me pregunto si esto es válido para todas las corrientes del budismo o solamente para alguna (s)

GUSTAVO ESTRADA dijo...

Peter: Se aproximan las cinco DES a los obstaculos del conocimiento directo de la ensenanzas del Buda: la sensualidad, la hostilidad, la pereza, el desasosiego y la incertidumbre. Gracias por su nota.

GUSTAVO ESTRADA dijo...

Gustavo: Las tres metaforas vienen de geografias diferentes (India, China y Tailandia) y de epocas bien distantes (hace 2500 annos, hace quizas mil y epoca actual). Aplicables a todas las corrientes budistas? No es importante; lo importante es que son descriptivas y eluden las definiciones que, como diria Borges, son artificiales.

Anónimo dijo...

Muy ilustrativo y el remate tuyo juntando las 3 metáforas me gustó por lo descriptivo.
Carlosé